PEQUEÑO MANUAL “CRÍA A MANO DE UN VERDERÓN”

(Mayo/Junio 2005)

 

 

 

 

INTRODUCCIÓN

 

 

-         Introducción Personal

 

Antes de nada me presentaré. Soy un joven amante de las aves y la ornitología. Desde muy niño siempre tuve algún pájaro en mi casa, sea cual fuera. Durante mi niñez, también brotó en mí ese hobby por la caza de nidos y cría de pollos fringílidos (muchas de ellas frustradas) que supongo que a casi todos los silvestristas les habrá surgido. He de avisar que nunca he sido ni soy ningún criador “oficial ni profesional”. Y que este pequeño manual, por así llamarlo, lo hago para uso y disfrute de todo aquel que quiera usarlo o simplemente leerlo. Lo he realizado principalmente en base a mi experiencia con aves y concretamente durante la cría actual de un pollo de verderón; también lo he basado en consejos y otros manuales que he leído por ahí en cuanto a este tema y que a mí personalmente me han ayudado bastante.

He de avisar también, que aunque esté basado en la cría de un verderón, puede trasladarse perfectamente a la cría a mano de otros fringílidos (jilgueros, verdecillos, pardillos…).

Soy consciente que posiblemente haya personas u otros criadores que no compartan conmigo alguna idea o algún método. Estoy abierto a cualquier duda o sugerencia, pues todos aprendemos de todos. No obstante, cada “maestrillo tiene su librillo” y cualquier método o idea, si cumple su objetivo orgullosamente, estará muy bien hecho y será tan válido como cualquier otro.

 

 

 

-         El por qué de criar este verderón

 

Ciertamente coger un verderón para criarlo (o cualquier otra ave) privándole de su libertad es el eterno debate y conflicto en el que no voy a entrar ahora (pues no es el caso ni el momento). Simplemente, cierto día, me encontré en el suelo de un jardín este verderón. Estaba hambriento y con signos de debilidad. Lo mejor hubiera sido colocarlo en un sitio los más “alejado” posible de depredadores y esperar a que su madre lo encontrase para que siguiera alimentándolo (cosa que no sabía en absoluto si hubiera sido probable o no)… No fue así: lo vi tan “flojucho” y poseyendo ese afán del que hablaba antes por la posesión de aves (que todo silvestrista y criador entenderá más o menos), que me lo llevé a casa asumiendo las consecuencias… Y es algo que debemos tener muy claro. Llevarse un ave de estas características e intentar criarlo supone atenderle cada hora o a lo sumo cada dos horas durante como mínimo 20-25 días; por lo que, antes de llevárnoslo deberíamos pensarlo, y realmente darnos cuenta de si vamos a tener ese tiempo suficiente y vamos a poder dedicarle esa atención merecida a nuestro pollo. También debemos saber que un vez se críe, será una ave que nos acompañará muchos años y que igualmente merecerá numerosos cuidados.

 

 

 

 

 

El verderón que cogí y que trato en este manual tenía entre 10-12 días de vida. Estaba semi-emplumado (los cañones estaban en un 70% abiertos) y sus músculos bastante desarrollados pudiéndose mantener de pie, con lo que la posibilidad de vida era mayor. Si hubiera sido más joven habría necesitado una atención más especial (comida cada 30 min., lámpara de calor en su caja/nido, etc…).

 

He de advertir también sobre este manual, que cada cría, cada proceso y experiencia es un mundo y que no tiene por qué ser igual la cronología de mis hechos y avances a otros intentos de cría. Siempre teniendo en cuenta que el verderón que yo acogí ya poseía al menos 12 días y que cada ave, y más concretamente cada individuo, al igual que las personas, tenemos nuestra propia personalidad: podemos encontrarnos con pollos más o menos sociables, con mayor o menor capacidad de aprendizaje y adaptación, diferentes condiciones físicas (más o menos débiles y vigorosos), más o menos jóvenes (generalmente cuanto más mayores, adaptados y conscientes más desconfían de nosotros)… En fin, muchísimos factores tanto en el pollo, como en el criador, que llevarán o no, más tarde o más temprano a buen puerto. Yo personalmente tuve suerte, porque, por ejemplo, el verderón rápido me pidió comida y supo relacionar mi presencia para que le llenara el buche… Pero también es posible que demos con un pollo que no nos abra el pico con lo que los primeros días tendremos que “forzarle” presionándole suavemente las comisuras laterales de su pico (tarde o temprano acabará abriéndonoslo).

 

 

 

 

SUS PRIMEROS ALOJAMIENTOS

 

Cuando decidamos trasladar un pollito a nuestra casa para criarlo a mano, dependiendo de su edad y condición física deberemos prepararle un tipo u otro de alojamiento al que deberá acostumbrarse.

No es aconsejable hacerse con un pollo demasiado pequeño, pues cuanto más pequeño, menos posibilidad tendremos de poderlo criar. Los cuidados de la madre durante los primeros días de vida son primordiales. Como muy joven, podremos intentarlo con un pollo ya con los ojos abiertos y las plumas despuntando en los cañones (aproximadamente con 7 u 8 días mínimos de vida). Concretamente, como comento, mi verderón tendría alrededor de 10-12 o 14 días a lo sumo.

 

El primer alojamiento que deberemos proporcionarle es una caja de cartón, debidamente agujereada por todos sus costados para facilitar al máximo la respiración y transpiración del pollo (aun así yo nunca la cerré, si no que dejaba la tapa entreabierta). Si éste es muy pequeño aun, sin el plumón bien desarrollado y sin poderse tener en pie del todo, dentro de la caja deberemos acomodar un cuenco que imite un nido relleno de pelo de cabra (de venta en las tiendas), por ejemplo, o mejor aun, un nido propio de canarios que podremos sujetar con el canto de una de las paredes de la caja… Además, es necesario, puesto que aun es muy pequeño, que en un lateral de la caja se le coloque una pequeña fuente de calor (un flexo con una bombilla sin mucha potencia) para que mantenga su calor corporal, pues siendo tan pequeño es muy seguro que su cuerpecito aun no regule su calor corporal. Concretamente con mi verderón no fue necesario pues ya estaba bastante emplumado (manteniendo bien su calor corporal) y sus músculos estaban bastante bien desarrollados.

 

El fondo de la caja habrá que acolchárselo con algún trapo o una toalla pequeña (de bidet por ejemplo), o incluso podremos forrarla con papel de cocina. Cada día debemos cambiar la toalla y/o el papel pues sus defecaciones son o pueden ser un importante foco de infección. Aparte que siempre procuraremos, tanto por la caja, como cuando le demos de comer, mantener su plumaje limpio pues podría estropearse y enfermar por alguna de estas infecciones.

 

Al principio el pollo tan solo lo que hará será dormir y comer, por lo que en esta etapa es muy importante la tranquilidad y molestar al pollo tan solo para darlo de comer porque realmente estos primeros días son vitales para nuestro pollo… Pasados unos 4 ó 6 días como mínimo (en mi caso, con mi verderón fueron unos 5 días) deberemos pasarle a una jaula (de un tamaño medio, ni muy pequeña, ni muy grande)…

                                                  

 

Este paso lo daremos cuando notemos que el pollo se vuelve más activo: se mueve más nerviosamente por la caja, cuando le damos de comer tiende a volar y a salir de la misma… Es el momento de pasarle a su nuevo alojamiento.

 

 

La jaula en la que le coloquemos deberá estar limpia. Pondremos por toda ella varios palos, a diferentes alturas, varios comederos o semilleros, también estratégicamente colocados así como los bebederos… Incluso, es importante dejar por el suelo o por la bandeja de la jaula, alpiste y la pasta de cría esparcida… La comida que le dejaremos por toda la jaula será de alpiste y las pastas de cría (que más adelante en este manual detallo) a partes iguales mezcladas en los comederos. De esta manera se irá familiarizando con estos “cacharros” y tarde o temprano acabará por curiosearlos y picando el alpiste o la pasta.

Es importante también no llenarle la jaula de todas estas cosas (palos, comederos, bebederos), si no que habrá que colocárselos estratégicamente, que no lo molesten mucho quitando demasiado espacio, que no impidan el movimiento del pollo y también, dentro de lo posible, no colocar los comederos debajo de posaderos para que no lo llene de defecaciones. Aun así, es aconsejable cada día o cada dos días cambiar y limpiar los comederos y bebederos.

 

Es muy importante también mantenerlo vigilado en cada momento, pues este cambio de la caja a la jaula le puede afectar y es posible que ande a trompicones por la jaula; no obstante tardará poco en acostumbrarse. Incluso, si vemos que es necesario, podemos acomodarle dentro de la jaula el nido, para que nuestro pollo lo use si así lo desea.

 

Una vez en la jaula, deberemos seguir alimentándolo de la misma manera y con los mismos horarios que cuando lo teníamos en la caja. Para ello, sería bueno acostumbrarlo a sacarlo y apoyarlo en nuestro dedo para que se acostumbre aun más a nuestra presencia; incluso, de esa manera conseguiremos un ave muy dócil y adaptado a volar por la habitación, pues es importante, siempre que tengamos la posibilidad, dedicar unos minutos de vuelo por la habitación (siempre y cuando no lo tengamos en voladeras).

 

Según pasen los primeros 6 ó 7 días en la jaula y se adapte a ésta, iremos comprobando que nuestro pájaro se mueve con mayor facilidad, comienza saltar de un palo a otro como si de un ave de jaula se tratara, incluso, como decía más arriba, descubrirá los bebederos y comederos comenzando a picotear de ellos. Para entonces, que aun seguiremos dándole sus raciones y tomas diarias de comida, es MUY IMPORTANTE que nos cercioremos de que realmente comienza a beber y a alimentarse por sí solo, y que es capaz de beber y tragar algo de pasta o alpiste él solito… Cuando estemos seguro de esto, es hora de ir mermándole, poco a poco, de sus tomas diarias, de tal manera que al final, nuestro pájaro, ya casi adulto, podrá alimentarse por sí solo.

 

Una vez ya “independizado” y adaptado, y capaz de encontrar en la jaula su comida y agua y comerlo y beberla, es hora, si queremos, de cambiarlo a su jaula definitiva, que cuanto más grande mejor (siempre estará un pájaro mucho más cómodo en una jaula grande donde poder estirarse y darse “paseos” que en una más pequeña).

 

Hasta entonces hemos estado sacándolo de su jaula y seguro que será un pájaro tranquilo y dócil, con lo que podremos seguir sacándolo de su jaula (muy importante para poder volar y estirarse), darle de vez en cuando una “golosina”, y en fin, conseguir una preciosa ave correctamente domesticada… A no ser que el fin de ésta sea más de criadora… Esto está en las manos de cada uno, de dar un objetivo y una “vida” concreta a nuestro pájaro.

 

 

 

 

ALIMENTACIÓN

 

 

-         Preparando nuestra pasta - mezcla

 

Sobre la alimentación que se le puede dar a un pollo para criar a mano varía muchísimo en cuanto a composición dependiendo de cada criador y experiencias de cada uno. Bien es verdad que en tiendas especializadas de animales de compañía hay algunas pastas ya preparadas para la cría a mano que son realmente buenas y nos quitan de problemas y quebraderos de cabeza para preparar la nuestra propia (recuerdo una llamada “Energette”). No obstante es mucho más placentero y satisfactorio preparar la nuestra y criar a nuestro pollo con ella. A continuación expongo los ingredientes y/o componentes que usé para criar al verderón (así como el precio de la caja/paquete de cada componente):

+ Pasta de cría amarilla: es la pasta típica que se le ofrece a todas las aves de jaula para sus épocas de cría. Cuesta entre 1 y 1,5 €. Yo uso (como se puede ver en la foto) la marca KIKI. Dosis: una cucharada sopera.

 

 

+ Pasta de cría de frutas: de una textura similar a la amarilla pero de mayor colorido. Alta en vitaminas y por lo visto “más sabrosa” que la típica. Cuesta entre 2 y 2,5 €. También de la marca KIKI. Dosis: ¼ cucharada sopera. (Esta pasta puede no darse, no es imprescindible).

 

 

+ Pasta para insectívoros: MUY IMPORTANTE incluirla. Los verderones (y demás fringílidos), a pesar de ser granívoros, en su dieta durante la época de cría añaden numerosos insectos, completando así los nutrientes necesarios. Esta pasta es algo más cara, pero merece la pena. Cuesta entre 4 y 5 €. Yo uso de la marca CLIFFI-ECO. Dosis: ½ cucharada sopera.

 

  

 

 

+ Alpiste: puesto que la alimentación básica de estas aves es granívora y puesto que la alimentación que se usa en cautividad con las mismas es el alpiste, es importante agregarlo a la pasta de cría. Cualquier marca vale. Yo lo compro por peso, que siempre es más cómodo; aparte que me fío más que de los embalajes (bolsas o cajas) donde generalmente se vende el alpiste. Dosis: ½ cucharada sopera.

 

 

 

 

 

+ Polen: también es muy importante pues aporta otros nutrientes y les dará mucho vigor. Se vende en los herbolarios y tampoco es muy caro, 2 € a lo sumo. Dosis: ¼ cucharada sopera.

 

 

 

+ Pipas de Girasol: concretamente las que se venden para loros (solo pipas, sin mezclas ni mixturas con otras semillas). De estas no hay que abusar pues tienen mucha grasa, pero un poco los viene muy bien sobre todo para tener grasa en la que “resguardarse”. Aparte que los verderones gustan mucho de estas semillas en libertad. Os tocará andar pelando un puñado de ellas hasta completar ¼ cucharada sopera.

 

Por un lado mezclamos las tres pastas y las pasamos y trituramos una vez por un molinillo. Yo me hice con uno, que realmente es de adorno, pero cumple bien su función de machacar. Los otros tres componentes, cada uno por su lado, al ser más duros y de mayor tamaño (alpiste, polen y pipas peladas) los pasamos y trituramos cada uno dos veces por el molinillo. Antes de mezclar con las tres pastas ya trituradas, observamos de quitar aquellos trozos de alpiste (y cáscaras soplándolas) o del polen que se hayan quedado sin triturar y que pueden ahogar al pollo.

 

Una vez hecho esto, mezclamos todo, removiendo con un palillo. Finalmente añadimos dos componentes más, pero en menor medida (algo menos de ¼ de cucharada sopera). Por un lado hueso de jibia machacado (hasta convertirlo en polvo), que es una estupenda fuente calcio y un poquito (muy poquito) de arena o grit especial para aves (de venta también en tiendas especializadas) que les ayuda a hacer la digestión. Estos dos últimos componentes los mezclamos nuevamente con nuestra anterior mezcla de pastas, pipas, polen y alpiste.

 

Ahora bien, según mi experiencia y viendo el avance del pollo, creo que hemos fabricado una pasta muy nutritiva y que tan solo con esto podemos alimentar tranquilamente a nuestro pollo hasta que aprenda a comer solo… He leído por ahí que les dan (también machacado) algo de lechuga, o zanahoria, o manzana, como alimento anexo… O incluso semillas semi-germinadas. Yo a día de hoy no lo he hecho y el verderón (y otros pollos anteriores) se me han criado perfectamente sin estos componentes que acabo de nombrar. Se les puede dar sin abusar, no pasará nada, muy de vez en cuando, pero no creo que sea necesario con esta pasta que acabamos de fabricar.

 

Estas dosis de cada componente que hemos marcado para crear esta mezcla final, nos servirá aproximadamente para alimentar a nuestro pollo durante un día o día y medio, o a lo sumo dos… Esta mezcla recién creada debe colocarse en un cacharro (que previamente debemos haber limpiado a conciencia) al que no le llegue la luz ni la humedad en demasía. Una vez se nos gaste, cada día debemos crear y triturar más ingredientes para crear nuestra propia pasta/mezcla. No es recomendable, por ahorrar tiempo y esfuerzo, crear más mezcla de la debida (para más de dos días, por ejemplo), pues puede echarse a perder.

 

Es muy importante mantener todos los enseres que usemos para criar a nuestro pollo, o para fabricar nuestra pasta, con la máxima limpieza posible, limpiando a conciencia cada uno de ellos después de cada uso (los cacharros y utensilios con los que hagamos la mezcla, etc.). Incluso desechar aquellos que se ensucien, como por ejemplo el palillo.

 

 

 

-         Alimentando a nuestro pollo

 

 

Con la pasta-mezcla fabricada nos dispondremos para alimentar a nuestro pollo. Para cada toma, aproximadamente, usaremos algo menos de un ¼ cucharada sopera (depende de cada pollo, de sus edad y formación, esta medida es en base a la edad del verderón que poseo).

Para ello lo humedeceremos con un poco de agua (IMPORTANTE QUE SEA EMBOTELLADA pues la cal y demás productos químicos que pueda tener el agua de nuestros grifos pueden ser mortales para nuestro pollo).

Esta agua previamente deberemos calentarla, bien al baño maría o en un microondas de tal manera que quede TEMPLADA, nunca muy caliente pues abrasaría los conductos digestivos de nuestro pollo y tampoco fría porque no activaría el apetito y la digestión.

 

 

La mezcla de nuestra pasta y el agua debe crear una pasta con una textura similar a la de un yogurt. Es decir, que no esté excesivamente “enguachinada” ni muy reseca. Si durante la toma se reseca, podemos agregarle algunas gotas más de agua. Incluso, podremos dar alguna gotita de agua a nuestro pollo directamente en su pico.

 

Una vez creada la pasta con agua, procedemos a alimentar a nuestro pollo. Para ello utilizaremos un palillo con el que recogeremos la pasta y se lo daremos directamente al pollo. Al palillo deberemos recortarle su pico, para que no pinche al pollo, y limar el corte para que no queden astillas. Por dónde deberemos cortar dicho pico del palillo y para darle el ancho deseado deberemos tener en cuenta la edad de nuestro pollo y el tipo/tamaño del pico (es decir, no es lo mismo el pico de un verdecillo que es más fino, que el de un verderón).

 

Hay gente y criadores que usan jeringuillas para proporcionarles la pasta. Yo no lo recomiendo pues con ella es más difícil calcular la cantidad de pasta que le introducimos, y para personas menos inexpertas siempre es más cómodo y fácil un palillo. También he oído algo acerca de alimentarlos con sondas. ¡¡¡Este método es mucho peor para inexpertos!!!... Fácilmente podremos ahogar a nuestro pollo.

 

En cuanto a las tomas, concretamente con el verderón que poseo, lo hacía cada 1 hora y 30 minutos o cada 2 horas a lo sumo, llenado el buche COMO MÁXIMO a un 75 %, no más… Es preferible darle más tomas y llenarle menos el buche que al revés. Si no, podemos correr el riesgo de matar de asfixia a nuestro pollo. También si vamos a darle una toma y aun parece no haber digerido la anterior (se lo veremos en el buche) es preferible esperar 30 minutos más, por ejemplo, para que termine de digerirlo.

Tengamos en cuenta que nuestro pollo no estará acostumbrado tampoco a que le llenen el buche al máximo, pues las aves, al alimentar a sus pollos, dan numerosas tomas, pero cada una de poca cantidad. Repito que estas tomas son en base a la edad de mi pollo, que tendría como mucho dos semanas cuando lo cogí. Para un pollo menor, las tomas han de ser más numerosas y en menos cantidad para introducirle en el pico: cada 30 minutos o cada hora (siempre teniendo en cuenta y cuidado de no llenarle el buche).

 

En cuanto al horario: lo mejor es darle la primera a las 8 de la mañana y la ultima a las 8 de la tarde (siempre aproximadamente), manteniendo su horario biológico. Pero por mis condiciones personales me ha sido imposible mantener ese horario: generalmente la primera toma era más tarde (hacia las 10 de la mañana) y evidentemente la última se la daba a las 23 h. de la noche. Todo es cuestión de que el pollo se acostumbre. A mí no me ha ido mal y el verderón se ha adaptado y criado perfectamente. Aunque reconozco que es mejor el primer horario expuesto. 

 

 

 

 

 

PEQUEÑO DIARIO

 

 

A continuación, de manera más esquemática, explicaré el avance de mi verderón a lo largo de los días. He de insistir en que este avance y estos procedimientos los hice en base a la cría y evolución concreta de mi pollo, y por supuesto a su edad. Es decir, cada cría es un mundo y debemos valorarla de una manera concreta y particular dependiendo de cada experiencia y situaciones propias de cada uno.

 

 

 

-         Del día 1º al día 3º

 

Cuando lo cogí tendría entre 12-14 días. Una edad ideal y lo suficientemente avanzada para no tener tantos problemas con la cría. Estos primeros días “de vida” con nosotros son vitales para nuestro pollo, pues en algunas ocasiones pueden morir, no por una mala alimentación, si no que posiblemente sea debido a un estado de stress o a una mala adaptación, todo dependerá de la personalidad y fortaleza de nuestro pollo.

Estos primeros 3 días, mi verderón aguantó bien su cambio; pasaba todo el tiempo dormido y con mucha tranquilidad en su caja de cartón. Aceptaba de muy buena manera las tomas que le proporcionaba al día (en total unas 8-9 tomas diarias, cada 1 hora y media o cada dos horas).

 

 

-         Del día 4º al día 6º

 

Estos días siguientes noté un gran cambio en el pollo. Se “desperezaba” con mayor facilidad, ya no era tanto el pollo que solo comía y dormía. Incluso, aunque parezca una tontería, noté que comenzaba a atusarse su plumaje, que es un indicio de bienestar. Al 5º día decidí cambiarlo a su nuevo alojamiento, pues, como explicaba más arriba, estaba muy inquieto y comprobé que necesitaba más actividad y salir de ese “cajón oscuro”. A todo esto, era un ave con aproximadamente 18 días de edad y ya estaba bastante “fuertote”; sabiendo también, que en libertad, a esa edad, ya están fuera del nido, deambulando con seguridad con sus padres. Así pues le preparé la jaula con todo lo necesario (facilitándole palos, comederos y agua estratégicamente por toda la jaula). Aun seguía dándole sus tomas diarias de comida. Estos primeros días en la jaula no terminaba de “atinar” para moverse por ella y debía yo sacarlo de su jaula para alimentarlo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


-         Del día 7º al 9º

 

En estos siguientes días, el avance que noté fue que se movía con mayor facilidad por la jaula, incluso, para los días 8º y 9º (llevaba ya 4 ó 5 días en la jaula) descubrió los bebederos y comederos y comenzó a picotearlos. Me pareció verle beber. Aun así, seguí dándole sus 8 ó 9 tomas de alimentaciones diarias. También noté que era capaz de llegar hasta el palo que él quisiera sin torpezas, posándose en el palo más cercano a la puerta de salida por donde yo le sacaba y daba de comer.

 

 

-         Del día 10º al 12º

 

Estos siguientes tres días fueron donde realmente descubrió, mejor aun, su comida en los comederos. Lo vi que poco a poco comenzaba a picotear la pasta y que sabía localizar perfectamente el bebedero. Estos primeros días en su jaula (digamos la primera semana o los primeros 10 días) debe ser vigilado a conciencia para descubrir si va comiendo o bebiendo por sí solo. La verdad es que yo me quedé asombrado pues aprendió demasiado rápido y generalmente pueden llegar a tardar algunos días más.

El 10º y 11º días aun así continué insistiendo en darle todas sus tomas, a pesar de que podía llegar a picotear algo él solito. Fue en el día 11º cuando comencé a mermarle las tomas. Hay gente que decide quitarle una de ellas de entre medias. Yo prefiero ir retrasando la toma de tal manera que al final, indirectamente haya desaparecido una, después, dos y así sucesivamente… Por ejemplo, el día que sepamos que ya picotea y bebe el solo y que es hora de ir mermándole sus tomas, lo mejor es, por ejemplo, darle la primera, o mejor aún la segunda toma, 30 minutos o una hora más tarde. De tal manera que vayamos retrasando 1 ó 2 horas ciertas tomas hasta que vayan desapareciendo. Eso lo debe ver cada uno con su situación particular. Aun así, si observamos que nuestro pollo pasa hambre, es evidente que debemos seguir con las tomas como habitualmente.

Por regla general, en esta etapa en la que poco a poco le quitamos las tomas porque empieza a comer solo, notaremos que puede perder algo de peso, pero es lógico.

 

 

-         Del día 13º al 15º

 

En estos días, llegando a la segunda semana de estancia conmigo, la separación entre las tomas llegó a ser considerable, observando (algo muy importante) que  esta merma de alimentación no le afectaba para nada, pues él podía a llegar a comer una cantidad considerable de pasta de cría. Incluso algún grano de alpiste. De las 8 ó 9 tomas diarias, pasaron a ser 3 ó 4, dándoselas, por supuesto, repartidas a lo largo del día: por ejemplo, una a media mañana (sobre las 12h) otra en la sobremesa (sobre las 16h.), otra a media tarde (sobre las 19h.) y la última por la noche (sobre las 23h.). Estos días también noté su capacidad de vuelo. Podía llegar a volar hábilmente, cosa que días antes no era capaz (era más torpón o se cansaba con facilidad). También descubrí su habilidad y autosuficiencia para salir y entrar solo de su jaula (con muy poquita ayuda por parte mía) cuando, sobre todo, le tocaba alguna de sus tomas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


-         Del día 16º al 18º

 

En este tiempo el verderón ya poseía como mínimo un mes de edad. Una edad que en libertad supone ya ir poco a poco perdiendo la dependencia con sus padres. El pollo ya se alimenta solo con bastante más facilidad.

En mi caso noté en estos últimos días que su plumaje y sus características como verderón estaban bastante más definidas, teniendo aun su apariencia de ser un pájaro muy joven, pero su fortaleza y tamaño eran ya bastante considerables, casi comparado al de un adulto (no aun, por supuesto, su plumaje que aun es de pollo).

Estos fueron los últimos días en los que le facilitaba las tomas. Finalmente era una toma o a lo sumo dos diarias para así afianzar una buena alimentación y apoyar la suya propia.

 

 

-         Últimos días

 

Finalmente, una vez cumplió aproximadamente 20-21 días conmigo (él tenía unos 35 días de edad), dejé de darle sus tomas. Aun así, convenía vigilarle por si merecía la pena darle alguna como apoyo, pero en mi caso, no fue necesario.

 

Realmente, según mi experiencia con otras aves, y vistos otros casos por ahí, mi cría del verderón en cuestión fue rápida y no surgió ningún problema. Aparte que, como comentaba más arriba, su avance y adaptación resultó ser muy veloz y verdaderamente es más lógico que tarde algunos días más en, por ejemplo, comer y beber solo y restarle las tomas…  Es decir, que en otros muchos casos, es muy posible, y lógico, que nos podamos alargar una semana más con las tomas.

 

A partir de aquí, cuidados, cría y demás aspectos que convendría tratar los dejaré para criadores mucho más experimentados en este campo que yo.

Espero que mi experiencia haya ayudado a sacar de dudas a aquellas personas que algún día decidan, o por causa de fuerza mayor, tengan que criar a mano (o a palillo) algunas de estas aves fringílidas.

 

 

 

 

AGUSTÍN GÓMEZ

agustingts@hotmail.com